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Cuauhtémoc: El corazón gastronómico de la capital

Si hay una demarcación que resume el pulso culinario de la Ciudad de México es la alcaldía Cuauhtémoc, el epicentro de la comida chilanga donde la historia, el folclor urbano y la vanguardia se sientan en la misma mesa.

El recorrido natural comienza en el Centro Histórico, donde las barras del Salón Corona, famoso por sus cervezas de barril y clásicos tacos al pastor, o La Casa del Pavo sobre la calle Motolinía, con sus consomés y tortas de pavo con guacamole, son una herencia viva. El histórico Bar La Ópera ofrece verdaderas delicias como sus caracoles o lengua a la veracruzana, bajo el legendario impacto de bala que dejó Pancho Villa en su techo. Festejos de banqueta los encontrarás en el número 48 de la calle Mesones, en la Taquería El Torito, célebre en toda la ciudad por despachar unos de los mejores tacos de tripa y suadero jugoso que se deshace en la boca. Madrugadas enteras se apoderan de las calles —quizás después de disfrutar de alguna obra en los teatros de la zona— y los inmortales Tacos Los Cocuyos siempre están listos para reconfortar a los trasnochadores, cerrando con unos churros de El Moro acompañados por su célebre catálogo de chocolates calientes o creaciones como los consuelos, que son unos deliciosos sándwiches de churro en espiral rellenos de helado artesanal.

Noches de mariachi y folclor encuentran su máximo esplendor en la Plaza Garibaldi, donde el legendario Salón Tenampa sirve como embajada de la gastronomía jalisciense; sus monumentales molcajetes, tortas ahogadas, birria caldosa y un buen tequila conforman el alma de la fiesta capitalina.

Los mercados de la alcaldía son una tradición culinaria que todo turista debe experimentar. A solo unos pasos del centro, el Mercado de San Juan ofrece sus peculiares cortes de carnes exóticas y quesos de importación. Muy cerca de ahí, la cultura de la comida corrida se refugia en los históricos locales del Mercado San Juan Arcos de Belén. Dirigiéndote al norte, el folclor se intensifica: el Barrio Bravo de Tepito tiene su propia realeza gastronómica con las hirvientes migas de La Güera, un vigoroso caldo de pan con huesos de cerdo, y los famosos queso-carnes; mientras que en la colonia Guerrero el Mercado Martínez de la Torre es reverenciado por sus tacos de cecina con longaniza y su icónica barbacoa tatemada.

Calles de la colonia Tránsito presumen filas interminables en Gutiérrez Nájera que valen la espera para probar los tacos de El Gran Abanico, destacando sus trompos de pastor girando al fuego, jugosos tacos de suadero y recomendables carnitas. Paladares internacionales transitan por la calle de Dolores en el Barrio Chino o la colonia Juárez, conocida como el Pequeño Seúl, para disfrutar de su parrilla coreana y los mejores restaurantes de comida oriental de la ciudad.

Santa María la Ribera, por su parte, aloja verdaderas joyas gastronómicas como los gigantescos machetes de La Jirafa y la Mula, la birria de El Corral del Chivo y el sabor ruso de Kolobok. Otros destinos de comida legendarios son los Caldos de Indianilla en la colonia Doctores o los Pollos Sin-Aloas acompañados con su crujiente chorizo rostizado en la calle Dr. Lucio.

No podemos cerrar este céntrico circuito para consentir el paladar sin mencionar a las colonias Roma y Condesa. Aquí el espíritu de la fonda tradicional se eleva a la alta cocina en proyectos como Fonda Fina, o el vibrante Mercado Medellín que fusiona ingredientes mexicanos con arepas y joyas de toda Latinoamérica. La zona también es el paraíso de los mercados gastronómicos modernos, como Mercado Roma, Parián Condesa, Comedor Lucerna y, de vuelta en el centro, el Mercado Independencia, donde convergen propuestas gourmet y mixología bajo un mismo techo.

La alcaldía es hogar de taquerías que han hecho historia al conseguir el máximo galardón de la Guía Michelin, como las inigualables gaoneras de El Califa de León en la Ribera de San Cosme y las sofisticadas creaciones de Tacos Los Alexis en la Roma. Íconos callejeros comparten glorias con los titanes de la Guía México Gastronómico 2026: la excelsa panadería de Rosetta de la aclamada chef Elena Reygadas, las icónicas tostadas de atún de Contramar, el asador de Máximo Bistrot y la sofisticación mediterránea de Lardo. Un verdadero paraíso que corona a esta demarcación como el destino culinario capitalino por excelencia.

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