Ubicado en el corazón del Centro Histórico, este espacio opera como el preámbulo cultural ideal antes de sumergirse en los lienzos o espectáculos folclóricos nocturnos. Instalado en el antiguo Templo y Convento de Nuestra Señora de Montserrat, un inmueble histórico de la época virreinal, el recinto fue cedido a la Federación Mexicana de Charrería para funcionar como el custodio documental del deporte nacional.
La arquitectura del lugar resalta por sus arcos y techos altos, diseñados originalmente para la acústica eclesiástica. Estas características dotan a las salas de un ambiente solemne, muy distinto al bullicio de los ruedos y las ferias. El entorno está configurado estrictamente para la lectura y la apreciación visual del legado histórico de los jinetes y amazonas.
El acervo museográfico exhibe la evolución histórica de la práctica ecuestre desde el siglo XIX hasta la etapa moderna. Los visitantes pueden observar de cerca colecciones de monturas cinceladas en cuero, arreos de plata, frenos y espuelas. Destaca la vasta muestra de vestimenta tradicional que incluye trajes de gala charra, sombreros de época y vestidos de escaramuza pertenecientes a figuras ilustres de la historia de México.
El público que recorre sus pasillos está conformado habitualmente por historiadores, turistas internacionales interesados en la iconografía mexicana y estudiantes de diseño. La visita se realiza a un ritmo pausado y contemplativo. Funciona como la parada educativa fundamental para comprender el simbolismo de los trajes y las suertes charras que posteriormente se ven en los espectáculos.