Tlalpan
Tlalpan ostenta el título de la demarcación con mayor extensión territorial de la capital, resguardando un invaluable patrimonio natural e histórico. El nombre proviene del náhuatl y se traduce como "lugar sobre la tierra", haciendo referencia a su ubicación original en tierra firme frente a los antiguos lagos del valle. Los orígenes de la zona se remontan a la civilización de Cuicuilco, un asentamiento milenario que fue arrasado por la erupción del volcán Xitle. Tras llevar el nombre de San Agustín de las Cuevas durante la época virreinal, el territorio se integró definitivamente al Distrito Federal en el año 1855. Hoy en día, la alcaldía equilibra su desarrollo urbano con reservas ecológicas que dominan el paisaje del sur capitalino.
Caminar por el centro de Tlalpan permite viajar en el tiempo a través de sus calles empedradas y arquitectura colonial. La Plaza de la Constitución funciona como el núcleo de la vida barrial, rodeada de portales, árboles y el emblemático edificio de la alcaldía. A unos pasos se erige la Parroquia de San Agustín de las Cuevas, un templo del siglo XVI que destaca por su altar mayor y su acervo pictórico novohispano. El Mercado La Paz, inaugurado a finales del siglo XIX, mantiene su estructura original de tabique y herrería, ofreciendo a los visitantes un festín de colores y aromas tradicionales.
La zona arqueológica de Cuicuilco, presume una imponente pirámide de base circular que evidencia la grandeza de una de las primeras ciudades de Mesoamérica, abandonada tras ser cubierta por una espesa capa de lava.
El entretenimiento predilecto para infancias y juventudes es Six Flags México, el parque de diversiones más grande de América Latina. Familias disfrutan ahí de montañas rusas de clase mundial, espectáculos temáticos y atracciones que garantizan adrenalina pura.
El Parque Nacional Cumbres del Ajusco domina el horizonte con elevaciones que superan los tres mil novecientos metros de altura, atrayendo a senderistas, alpinistas y amantes del campismo. Ecosistemas de bosque templado brindan el escenario perfecto para realizar recorridos en cuatrimoto o cabalgatas rodeados de pinos y encinos. Más cerca del área urbana, el Bosque de Tlalpan ofrece un espacio seguro y acondicionado con pistas atléticas que congregan a miles de corredores desde las primeras horas de la mañana.
Ofertas culinarias en la alcaldía abarcan desde la comida rústica de montaña hasta elegantes cenas en antiguas casonas. La carretera al Ajusco es un corredor tradicional para degustar sopa de médula, conejo asado y quesadillas de masa azul recién hechas al comal en un ambiente campestre. Restaurantes ubicados alrededor de la plaza principal sirven especialidades mexicanas e internacionales que conservan el aire romántico del barrio. Probar el auténtico caldo tlalpeño, una receta nacida precisamente en los antiguos portales de esta región, se convierte en una tradición para quienes desean experimentar el sabor genuino de esta alcaldía.
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